Vengo descalzo

Pensabas que vendría volando

y vengo descalzo

con pequeños pasos sin huella,

con un susurro,

con un grito callado,

con mi verdad a secas,

con poesía de p minúscula,

de rincón, de libreta.

Vengo de leer sin luz

con mis libros a cuestas,

con mis dudas llenas de ilusiones

ya sin nombre,

ya sin años ni aventuras,

ya sin el mundo mojado de ternuras

pisándome los talones.

Vengo descalzo a decirte

que solo soy un grano de arena o nube,

que contigo quizás llegue a ser duna o tormenta,

y quizás, y solo quizás, horizonte.

La mirada virgen

La mirada virgen,

en virtud de lo aprendido

se muda en nada,

en grieta espesa

que se conforma conmigo,

transgrede y hurta

a mi alma un exceso,

el dolor del amago,

del vidrio templado

que exige una huida

y termina con un simulacro

de vida, de cuerpo celeste,

que irreparable profetiza

una alegoría de fe partida,

ardid, artimaña, intriga,

maniobra moribunda de sol.

Semilla

“La clave de tu futuro está escondida en tu vida diaria.”

Pierre Bonnard

Mi futuro es la semilla

plantada en el ahora,

esa magistral ola,

del día que culmina

en este momento

y da pie

a un nuevo comienzo.

Esquirla del pasado

que se incrusta e instiga,

me estimula e incita

a no quedarme parado,

olvidar lamentos,

sed de ser,

salir de contexto,

de la zona de confort

en la que nos hallamos,

y salir a por un presagio,

un augurio,

un crisol,

un laberinto,

un espejo,

comprender

que hoy será ayer

y el ayer no solo nos hace más viejos

sino más sabios.

La orilla de tu alma

Me senté en la orilla de tu alma

a contemplar la orografía de tus paradojas,

la belleza de tu geografía tan pura,

tus incógnitas, tus laderas, tus hojas.

Te busqué en el silencio de las mañanas,

cuando aún la luz no llena las horas

para cubrirte de mis besos de luna

y entregarme a tus valles y auroras.

Te viví en la densidad de mis alas,

en mis abrazos de sol y de sombras,

en la sed de mis tierras desnudas,

en la certeza de mis labios que te nombran.

Poema integrado en “Imaginarte” de Editorial 3K, disponible en Amazon

Revelaciones

Me descubres tu cara oculta,

tus ojos llenos de atardeceres,

tu blanca sonrisa que me embruja

y me exhorta a ver horizontes.

Me revelas sombrías rebeliones,

te conjuras en los nombres,

yo me rindo a tus excesos,

me entrego a tus revelaciones

sin reservas ni premuras,

sin tapujos ni telones,

para que de mi alma hagas una capa

oscura sombra de ternura

que te acompañe allá donde vayas

y te haga olvidar tus temores.

Imaginarte – disponible en Amazon

La huella

Sobrevivir al fuego y la demora,

descender del paraíso

para desarbolar en esta hora

la extraña esencia del destino,

tránsito que me abandona

y que busca otro sentido,

ser historia,

ser olvido,

dejar paso a la huella sonora

que corte el futuro como un cuchillo,

con un haz de luz vengadora

que ponga las cosas en su sitio.

Amor mío

Amor mío,

llévate contigo mi alma a trozos descarnada

limpia de pensamientos,

con un solo sentimiento

que lo llena.

Y póntela como si fuera una prenda:

vístete con ella,

duerme con ella.

Es tuya.

Llévate contigo la esencia de mi esencia,

mi nostalgia, mi presencia, mi memoria

y sueña conmigo.

En tu ausencia seré invierno, desierto,

cauce seco,

abismo.

Vuelve con la primavera.

Límites

Si yo pudiera decir como vosotros

que dejo mis límites,

mi cuerpo diario, mis alas,

para ser agua bendita

que llueve sobre la cara,

raíz o semilla de viento,

pájaro de fuego: alma.

Si yo pudiera decirlo todo

sin que hicieran falta palabras,

dar lo que llevo dentro

hasta que no me quede nada,

ser estrella, ser silencio,

ser la luz de la mañana,

ser un cálido amigo

en esta hora saciada.

Si yo pudiera renacer

en esta manzana amarga,

en cada instante,

en cada llama,

en el corazón de quien me importa,

en el corazón de quien me ama.

Ay, si yo pudiera

si tan solo pudiera

dar mi vida entera a todos los que me aman.

Enemigo íntimo

Ajeno a mi destino

me aferro con pies de prófugo

a esta verdad de mí mismo que soy.

Ay, gran enemigo,

que revelas en la mirada de otro

la espina dorsal del abismo,

mi abismo propio,

certidumbre de espejismos

que me precipita o me yergue,

y luego reposa en el muro descarnado,

en el muro íntimo que se pierde

dentro de un gran laberinto

dentro de otro.

Fría estrella de llama fría que vivo,

que se disuelve en vacío,

hiriente vacío de masa inerte,

hiriente infinito,

hijo ardiente del tiempo consumido.

Ay, prófugo enemigo,

huye, pero vuelve,

sin ti, la guerra no tiene sentido.