Amor mío

Amor mío,

llévate contigo mi alma a trozos descarnada

limpia de pensamientos,

con un solo sentimiento

que lo llena.

Y póntela como si fuera una prenda:

vístete con ella,

duerme con ella.

Es tuya.

Llévate contigo la esencia de mi esencia,

mi nostalgia, mi presencia, mi memoria

y sueña conmigo.

En tu ausencia seré invierno, desierto,

cauce seco,

abismo.

Vuelve con la primavera.

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Límites

Si yo pudiera decir como vosotros

que dejo mis límites,

mi cuerpo diario, mis alas,

para ser agua bendita

que llueve sobre la cara,

raíz o semilla de viento,

pájaro de fuego: alma.

Si yo pudiera decirlo todo

sin que hicieran falta palabras,

dar lo que llevo dentro

hasta que no me quede nada,

ser estrella, ser silencio,

ser la luz de la mañana,

ser un cálido amigo

en esta hora saciada.

Si yo pudiera renacer

en esta manzana amarga,

en cada instante,

en cada llama,

en el corazón de quien me importa,

en el corazón de quien me ama.

Ay, si yo pudiera

si tan solo pudiera

dar mi vida entera a todos los que me aman.

Enemigo íntimo

Ajeno a mi destino

me aferro con pies de prófugo

a esta verdad de mí mismo que soy.

Ay, gran enemigo,

que revelas en la mirada de otro

la espina dorsal del abismo,

mi abismo propio,

certidumbre de espejismos

que me precipita o me yergue,

y luego reposa en el muro descarnado,

en el muro íntimo que se pierde

dentro de un gran laberinto

dentro de otro.

Fría estrella de llama fría que vivo,

que se disuelve en vacío,

hiriente vacío de masa inerte,

hiriente infinito,

hijo ardiente del tiempo consumido.

Ay, prófugo enemigo,

huye, pero vuelve,

sin ti, la guerra no tiene sentido.

Vivirte en este sueño

Vivirte en cada tramo de este sueño
que nos enseña y deshace en mañana
es dejar el vacío, eternidad, nirvana,
es matar todo el tiempo y a su dueño.


Morir en tus brazos en cada destello,
es sellar a muerte la vida y las ganas
de desvivir lo vivido en esta batalla
por volver a revivir con todo empeño.


Encadenarme al hoy de tu reflejo
ni vacilar nunca ante las brasas,
quemarme por ti en cada reto,
buscar con furia tus entrañas,
es rasgar la vida en cada ensueño,
es ser tu compañero y tu alimaña.

Una sola palabra

He creado sueños inanimados,

estáticos en la palabra

mas no por mucho tiempo.

Los sacaré de su estado

cuando llegue el extremo

invulnerable a la nostalgia

que vive en el filo de la hoja

rebosando consciencia de enemigo,

enemigo de mediocres.

Tanteará las sombras

que la memoria sujeta

y dará brío a las estaciones

que esperan la llegada de mi nombre

para luego dar caza a las horas muertas

que volverán a morir a voces.

Pensamiento proscrito en mate

llegará antes de que la noche acabe

para echar al río herencias anteriores

de reyes enterrados por el hambre.

Una sola palabra cerrará el debate

de fuego y rosas,

de llanto y baile.

Una sola palabra vendrá cosida al aire,

oscilando,

como un bocado difícil de tragar,

como una aleta dorsal

surcando el cielo a tu alcance.

Para ser grande primero tienes que aprender a ser pequeño

Qué extraño es este mundo que devora

los pactos de sangre, los amigos reales,

cada guirnalda y cada premio que vale

el tiempo, el sueño y la demora,

por alcanzar la inalcanzable hora

del recuerdo imborrable que arde

en un instante de grandeza y hace

de este siervo honrar la memoria

del humilde cuya figura se entrona,

en un gran trono imparable,

que cuanto más pequeño más grande,

es el momento de ser más persona

es el reto de ganar a la historia,

después de muerto, perdida la sangre

y echado el resto sobre la carne

del olvido y de toda la escoria

que sólo quiere un momento de gloria,

mientras el esclavo se hace sable,

y clava un rayo en el cielo salvaje

y corta el tiempo mientras entona

un cántico, un aleluya que enarbola

un canto de esperanza que hable

de los desheredados que parten

de los miserables que  cortan

el futuro a pedazos, no las sobras,

sino la vida entera y tan grande,

desde abajo, desde la nada importante,

en cada momento, verso y estrofa.

̴ Insomnio ̴

Áspero insomnio que duele a mi verbo,

a mis inacabados laberintos,

inciertos, blasfemos de polvo y espino,

ávidos de memorias y universos.

De tanta luz se desprendió el sentido,

de tanta bruma se malogró el reto

de sentirte, ardiente, con tu peso,

como parte de mi alma y mi destino.

Ya no quiero recorrer tu agonía

de alcoba vacía, de eterna sombra,

de copa derramada y tinta fría.

En esta hora de madrugada sobria,

de fiera tregua, de sangre precisa,

mi corazón devorará tus dogmas.

Mis manos

Entre una intensa niebla

se dieron al mundo

y todo fue fugaz

como un sueño,

pero no de agua,

si no de llama,

no de pan,

si no de cielo.

¿Y qué significó todo ello?

¿Un ensayo de futuro?

¿Descanso, inciso,

señal o signo

de lo que nunca tendré?

Poco o mucho han vivido,

y aún palpitan en mi regazo

pidiendo sentirse vividas,

huir hacia un desorden olvidado,

como de estrellas,

como relámpagos.

Obedecen una voluntad

que vive por detrás de mí,

mucho más allá,

voluntad de tierra,

voluntad de sol,

voluntad del descanso

que solo da la materia.