23 de junio

Antes de que la noche más corta

sea cautiverio de tu boca invicta,

cubriré las horas más precisas

con derrotas que saben a preludio,

con el aroma que te embriaga

y te asombra,

con mi sonrisa canina

que a mis labios se asoma,

y te invita.

Me adentraré en tu maleza virgen,

en las flores ardientes que brotan,

de tu pecho caliente de rosa,

a las que mis manos se ciñen,

como rocas que respiran

y te nombran y te invocan.

Habitaré tu sangre tan roja,

seré tu saliva y tus gemidos,

recorreré el canal de tus sueños,

como barquero encendido.

Y viviré en tus sombras,

en aquellas más oscuras

que te encienden y te rozan

y te roban los sentidos.

Me abrirás tus puertas,

y tus latidos,

y yo seré tu luna llena,

la dulce hoguera que arda

en la noche más larga

que será la más corta

porque estarás conmigo.