La noche de los seiscientos millones de gatos

Pues hoy os dejo otro Microrrelato para el reto de escritura de noviembre «Escribir jugando» del blog de Lídia

Reto – Noviembre

  • Crea un microrrelato o poesía (máx 100 palabras) inspirándote en la carta.
  • En tu creación debe aparecer la imagen del dado: un gato.

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Reto opcional:

  • Que la historia suceda el Día de Todos los Santos (como hoy).

Y allá va:

Hoy, Día de Todos los Santos, debe dar comienzo nuestra revolución. Apenas he podido dormir y cuando lograba hacerlo extraños fantasmas me franqueaban el paso que debo recorrer con mis hermanos, aturdiéndome, recordándome en todo momento el peso de la responsabilidad que recae sobre mis hombros. Hoy seiscientos millones de gatos saldremos a las calles para poner fin a la doméstica dictadura de sus actos inhumanos y volveremos a ser simples gatos salvajes, pero libres.

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Micorrelato: El árbol de los sueños

Pues hoy os dejo otro Microrrelato para el reto de escritura de agosto «Escribir jugando» del blog de Lídia

Dicen que antiguamente Morfeo y Muerte solían jugar a un juego con los mortales. En un lado de la balanza de Muerte se depositaba el alma y en el otro Morfeo contrapesaba con los sueños del agonizante humano. Solo cuando los sueños superaban el peso del alma Morfeo tenía una oportunidad de negociar y salvar dicha vida. Muerte sonreía cada vez que ocurría y colgaba de su árbol de los sueños sus preciados trofeos. Lo que no sabía es que Morfeo, taimado, solo se desprendía de los sueños perdidos. Y Muerte, astuta, jamás le dijo que siempre eran sus preferidos.

Oscuro mar de mis deseos

El otro oscuro mar de mis deseos

lleno de los besos que me enmudecen

no se circunscriben a humanas leyes,

y sólo se navegan con tus veleros,

porque si tuviera que morir dos veces,

primero moriría envuelto en tus besos,

luego en tus abrazos de ardiente fuego,

y más tarde descansaría en la muerte,

en tu vientre, fuente de mis anhelos

donde rompes con desprecio mis grilletes,

donde gritas con pasión a mis huestes,

donde mis verdades serán mis anzuelos,

que te alcen de ese mar tan revuelto

y te envuelvan en mis dulces vaivenes,

y me resuciten una vez más de la muerte,

para entregarte mi cuerpo de nuevo.

Noviembre

Qué difícil es cerrar los ojos

y no verte,

mascar la vida en síntesis,

y sentir la herida,

la máscara de una sonrisa,

que disfrace el dolor,

y perderte,

y perderme en un hosco,

ciego rastro de prisas

y silencios.

Mientras Madrid duerme,

la lluvia limpia

los recuerdos agridulces,

las huellas dentelladas

y calientes

que dejaron mella

en este sueño líquido,

en esta esquirla,

en esta brecha,

en este frío refugio

carente

de tu esencia,

del sueño de una vida

que nunca se produjo,

de la nada inversa,

del influjo moribundo

de una muerte

anunciada y ciega.