Libertad de expresión

Hoy no vengo a hablaros de poesía, vengo a hablar de libertad de expresión. Hablamos de tolerancia y ni siquiera somos capaces de admitir que la gente pueda ejercer su derecho a manifestarse sobre todo cuando son los que no piensan como nosotros.

No seamos tan hipócritas, por favor. Y no polaricemos la realidad como si solo hubiera malos y buenos y nosotros siempre fuéramos los buenos. Hay gente que lleva dos meses en ERTE sin cobrar del SEPE, gente que vive de sus pequeños negocios y ahora no puede porque no han podido abrir o ejercer, gente que no ha podido ver morir a sus seres queridos y les han entregado las cenizas un mes después de fallecer, sanitarios que han visto cómo no les llegaban de forma adecuada medios de protección y han perdido a compañeros de profesión. Hay muchos motivos de indignación, pero, por favor, si te vas a manifestar por el motivo que sea cuida tu salud y la del resto y mantén las medidas de seguridad.

Me parece bastante lamentable tener que reiterar esto: la libertad de expresión es un derecho fundamental. Puedes pensar y decir lo que quieras siempre y cuando lo hagas de forma respetuosa y no pongas en peligro ni tu vida ni la de los demás.

La noche de los seiscientos millones de gatos

Pues hoy os dejo otro Microrrelato para el reto de escritura de noviembre «Escribir jugando» del blog de Lídia

Reto – Noviembre

  • Crea un microrrelato o poesía (máx 100 palabras) inspirándote en la carta.
  • En tu creación debe aparecer la imagen del dado: un gato.

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Reto opcional:

  • Que la historia suceda el Día de Todos los Santos (como hoy).

Y allá va:

Hoy, Día de Todos los Santos, debe dar comienzo nuestra revolución. Apenas he podido dormir y cuando lograba hacerlo extraños fantasmas me franqueaban el paso que debo recorrer con mis hermanos, aturdiéndome, recordándome en todo momento el peso de la responsabilidad que recae sobre mis hombros. Hoy seiscientos millones de gatos saldremos a las calles para poner fin a la doméstica dictadura de sus actos inhumanos y volveremos a ser simples gatos salvajes, pero libres.

Tres cosas en mi vida solo quiero

Tres cosas en mi vida solo quiero,

amor sin medida,

comenzar de nuevo cada día,

y matar el miedo.

Ser auténtico, ser libre,

decir lo que pienso

pensar lo que siento,

un grito unánime,

de mis sentimientos,

que ya no me limita,

que sólo me invita

a soñar este sueño.

Tres cosas solo quiero,

el amor de mi vida,

la garantía indómita

de sentirme pleno,

perseguir una meta,

que nunca se alcanza,

y matar al que me mata

al que no me consuela,

a este fiel escudero

que cuando salto

me atrapa

y cuando caigo

me dilata

en el suelo.

Tres cosas solo quiero,

el amor por un lado,

por otro un hallazgo,

un atajo a mis sueños,

y por último un asesinato,

de este amo al que siervo

de este anónimo ingrato,

de este miedo enamorado

de mis esclavos silencios.