Esencia

Por las grietas de octubre

se escapa el tiempo herido,

la húmeda nostalgia, el vacío,

y el consuelo inherente, unido,

a veces dulce, a veces amargo,

a veces tan extraño y perdido.

Y pronuncio los nombres de todo,

como algo insólito, como un niño,

como si una palabra fuera conjuro,

esencia y presencia, hechizo,

que hace salir de su letargo,

el extracto, el alma, el sentido.

Digo corazón y siento la máquina,

el latir acuoso, el ingrato litigio,

el agujero negro, el negro pozo,

donde se hilvanan mis sinsentidos,

y descansan ilusiones y asombros,

miedos, agobios, ruidos.

Digo manos, y estas me miran

como si no fueran conmigo,

con las palmas boca arriba,

como si buscaran cobijo,

y solo encontraran preguntas,

ruegos, aprensivos designios.

¡No quiero sólo palabras!

¡No quiero envoltorios vacíos…!

que al pronunciar se escapan,

sólo quiero la entraña, el hilo,

que cose e hilvana la esencia

con su idea última, su sino.

Quiero lo que quiere el poeta,

el pronombre, sin sufijos,

el pronombre que nombre,

el nombre más preciso,

la alquimia selecta,

volátil, del destino,

alma del alma que pesa,

lo que pesa un suspiro,

alma del alma que besa,

en una palabra

un infinito.

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