La huella

Sobrevivir al fuego y la demora,

descender del paraíso

para desarbolar en esta hora

la extraña esencia del destino,

tránsito que me abandona

y que busca otro sentido,

ser historia,

ser olvido,

dejar paso a la huella sonora

que corte el futuro como un cuchillo,

con un haz de luz vengadora

que ponga las cosas en su sitio.

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̴ Insomnio ̴

Áspero insomnio que duele a mi verbo,

a mis inacabados laberintos,

inciertos, blasfemos de polvo y espino,

ávidos de memorias y universos.

De tanta luz se desprendió el sentido,

de tanta bruma se malogró el reto

de sentirte, ardiente, con tu peso,

como parte de mi alma y mi destino.

Ya no quiero recorrer tu agonía

de alcoba vacía, de eterna sombra,

de copa derramada y tinta fría.

En esta hora de madrugada sobria,

de fiera tregua, de sangre precisa,

mi corazón devorará tus dogmas.

∼ Imaginarte ∼ 

Nota: Muchos de vosotros ya sabréis que en mayo vio la luz mi segundo poemario, “Imaginarte” bajo la editorial mexicana “3K” de Rubén Verdugo, al quedar finalista del I concurso internacional de poesía romántica. La verdad es que a todos los efectos nunca pensé que fuera a ver la luz tan pronto, ya que es de esas obras que siento inacabadas, e incluso imperfectas. Y aún así ahí esta.

El poema que da título a todo este poemario lo escribí una semana antes de conocer a mi mujer. Nos conocimos a través de internet, y apenas llevábamos una semana hablando por teléfono cuando escribí este poema, que además me seleccionaron en un programa de radio para leerlo en antena. Así que le tengo un especial cariño.

La portada es de Jimena Coronado, una artista maravillosa que utilizó uno de sus cuadros para ilustrarla y de la que no puedo sentirme más orgulloso. Siempre estaré agradecido por ello así como a Rubén  por confiar en mis poemas más románticos y convertirlos en un libro.

Imaginarte, soñarte,

es otro modo de vivirte,

de sentirte conmigo,

de amarte antes de amarte,

de hacerle un quiebro al destino,

de sentir tu presencia al escucharte,

encender mis sentidos,

de pensar por pensarte,

ser feliz en un latido,

en un instante,

en un instante infinito.

 

“Imaginarte” disponible en Amazon

Calvario

Enero es un frío, áspero sudario

que envuelve e inquieta mi alma,

mis exhumados recuerdos, mi rabia,

porque tu silencio es mi calvario,

mi sed de ti, mi mortaja.

Mi destino será mi Gólgota diario,

pues no hay castigo que valga,

el dolor que tanto me desgarra

de romperme en mil pedazos

cada vez que te miro a la cara.

Y yo mismo soy mi adversario,

mi propio verdugo, mi cizalla,

que quiere tu fusta, tu vara,

para sufrirte tan callando,

para vivirte tan canalla.

Todos los días miro mi cadalso,

mi patíbulo, mi tormento, mi daga,

para sentirte más mía, cercana,

por un momento serás mi sagrario,

en el que se inclinen mis palabras,

por un instante seré mercenario

que viva y muera por tus cábalas,

que vigile las blancas murallas,

de mi propio sepulcro legendario,

del que pueda resucitar mañana.

Si tu piel besa mi boca

Si tu piel besa mi boca y danza
al compás de mi destreza,
y abandonas todas tus corazas,
y me abrazas sin delicadeza,
dejándote llevar, lenta, presa,
de mi sangre, de mi aliento, de mi raza,
no temas, descansa durante un segundo,
en mi mundo que te hace entrega
de un mensaje sin rumbo y sin traza,
de estas manos que trenzan el futuro
alrededor de tu belleza,
de mi firmeza por darte caza,
de mi nobleza que teje quimeras,
anhelos que reemplazan tristezas,
para que tus ojos ya no lloren cielos,
que tu cuerpo sea mi templo de certeza
donde mis besos ya no aplazan
el quiebro,
que se reinventan para ser piezas
elementales en este juego,
en esta plaza tejida a fuego,
en la sutileza de mi verdad que acierta
en tu centro, y avanza,
y ya no espera,
porque es el momento,
nuestro momento de grandeza,
de perfecta sincronía que incendia,
y prende con crudeza y despedaza
y arranca de tu carne sin lindezas
lo que tú esperas y yo sueño.

 

Anduve tanto tiempo

Anduve tanto tiempo que me olvidé de volar,

y el heredero huyó,

llevándose sólo lo que podía llevar:

una única verdad y un disfraz de Dios.

Y el deseo se convirtió en el hijo bastardo del amor

y creyó poder reclamar el presente en propiedad.

Pero yo he leído entre las líneas de sus manos

y sé que miente,

nada es suyo por completo

y el futuro, es de su hermano.

Ladrón de delirios

Me lanzas tus palabras con gesto seductor,

yo recojo el guante y te persigo, no transijo,

como si mi destino fuera hacer de tu piel

mi acertijo, la letra de mi canción.

Y vuelo detrás de ti como si fuera dragón,

ladrón de delirios en fuga, te busco, te enfilo,

y tú me lanzas un guiño como una red,

estilo y una insinuante proposición.

Tu movimiento de caderas es provocación,

lo cual me quita el sentido, te busco y sigo,

como un blanco designio que guardaré

mientras viva en mi oscuro corazón.

Busco asilo en el vientre de mi sinrazón,

quiero que muerdas el polvo que elijo,

quiero ser tu tirano, tu camino, tu sed,

quiero ser fijo de tu piel un dictador.

Y por fin te rindes a este satírico bribón,

te entregas para hacer de ti mi cobijo,

para morir en mis garras de placer,

para ser delirio de grandeza y blasón.

Sacarás de mí sin duda mi mejor versión

para llenar tu clímax de un intenso alijo

que estalle con inmensa furia para satisfacer

lo que yo elijo en este instante: a ti, mi amor.

Jodido idiota

Fui un jodido idiota

de esos que aman por amor al arte,

de esos que construyen y se abren,

de los que se dejan el alma rota

y quitan la ropa al calendario y arden.

 

Recuerdo matar sombras,

y ausente de mí mismo acercarme,

perderme por esas calles

que llevaban tu nombre cosido a mi boca

estrechando el cerco a lo inalcanzable.

 

Fui un jodido idiota,

paraíso para un solo amante,

que creaba castillos en el aire,

espejismos a golpe de derrotas,

mendigo humilde de destellos vacilantes.

 

No tuve lágrimas de sobra

para empaparte y borrarte,

para reivindicarme y olvidarte,

tan ceñida te tenía a mi memoria

que aquella primavera prometió desastres.

 

Fui un jodido idiota

que nunca debió aprender a amarte,

ni dejarse seducir por ese viaje a ninguna parte

equidistante entre un laberinto y una horca,

y sin embargo fui, me atrapaste.

 

Como una araña que enrosca

y atrapa a su presa me devoraste,

y luego en tu tela suave me arrancaste

el corazón a bocados y a deshoras,

y me dejaste temblando, desnudo, errante.

 

Fui un jodido idiota

que volvería a pasar por el trance

de dejarse la vida sin mesura y sin balance,

en los brazos de quien quiera un ahora

lleno de pasiones gigantes.

 

Y puede que ya seas otra

pero te aseguro que por mi parte

seguiré siendo de aquí en adelante

el mismo jodido idiota

que un día tuvo la jodida idea de amarte.

Reivindico la locura

Reivindico la locura como el único camino

que ha de seguir la espuma del azar

en su afán de equilibrio,

desnudando el impulso,

desarmando el destino

que se interpone entre el fuego de tus ojos

y mi amarga sonrisa de amor fugitivo.

Reivindico la locura como el último sentido

que ni se atreven a sospechar tus labios,

que creen que todo es lo mismo,

la luz de la esperanza

o la sombra de los desconocido,

en un estúpido juego de torpes palabras

que nunca encuentran su sitio.

Reivindico la locura

y la locura soy yo mismo.

Hoy, 3 de Mayo, un loco se ha perdido

esperando el milagro furtivo

de verte resucitar a mi lado

de tu vida tan ajena.

Y no hay nada más lejano que la espera.