Así tu luz

Así tu luz —aquí se pliega—

en este hueco gris de turbios designios,

—aquí se cuela—

donde el viento no llega,

donde mis palabras hacen nido y sombra,

en esta raíz de polvo, de nada,

aquí tu boca,

aquí tus besos,

aquí tus gestos de verano

donde mi vida se doblega

—ya por fin renunciando—

a todos esos recuerdos que los años dieron forma.

Así tu voz —aquí me libera—

en estos dominios,

dantesco infierno que me conforma

—aquí te entregas—

donde mi hambre es un rumor de hojas muertas

aquí tu piel,

aquí tus ojos como ventanas abiertas,

aquí tu amor con olor a carmín

y a Chloe, y a trémula y limpia arcilla dispuesta.

Coge lo que quieras,

haz leña de mis demonios

y préndeles fuego después de mirarlos de cerca.

Así tu luz —que aquí se pliega—

me arda dentro

y en mi osario, oscuro centro

me encuentres y le des la vida,

a esta, mi alma tan rota y tan ciega.

Límites

Si yo pudiera decir como vosotros

que dejo mis límites,

mi cuerpo diario, mis alas,

para ser agua bendita

que llueve sobre la cara,

raíz o semilla de viento,

pájaro de fuego: alma.

Si yo pudiera decirlo todo

sin que hicieran falta palabras,

dar lo que llevo dentro

hasta que no me quede nada,

ser estrella, ser silencio,

ser la luz de la mañana,

ser un cálido amigo

en esta hora saciada.

Si yo pudiera renacer

en esta manzana amarga,

en cada instante,

en cada llama,

en el corazón de quien me importa,

en el corazón de quien me ama.

Ay, si yo pudiera

si tan solo pudiera

dar mi vida entera a todos los que me aman.

Cavernícola

No por el placer de tenerte

o de perderte,

por el precio de la prisa,

o de la ambición,

de desconocer que una caricia

hace más estragos

que una flecha al corazón.

Enigmática hembra,

fúgate conmigo a respirar café

en tragicómica apariencia,

que estoy anémico de tu cariño,

de tu resplandor subversivo,

con el que unges a quien se acerca

como adoradores al sol.

Y este indómito cavernícola,

que apenas puede soñar con tu voz,

se deshace en la concupiscencia,

en las sensuales muestras que dejas

como las migas abandonadas

en aquel cuento atroz

y de repente se despista

y no encuentra ni rastro de tu huella,

ni rastro conspirador

que me mantenga alerta

y devuelva un atisbo de esperanza

de esa caricia malsana

de un beso que lleve tu sabor.

Quédate conmigo un segundo,

por favor,

antes de que el mundo se marchite

y que yo mismo deje de ser yo.

Déjame desgarrarte el alma a besos,

enraizarme en las grietas y en las ramas

de tu árbol generoso de llamas cálidas

y déjame treparte alrededor,

de tus piernas desde abajo,

de tus muslos en flor,

y déjame devorarte entera

que seguiré subiendo por tus brazos

para llenarte la boca y la vida

de este invasor destinado

a incendiarte y liberar tu corazón.

̴ Sol de octubre ̴

Sol de octubre que aún calientas,

dame brío, dame fuerzas,

encárnate en mi piel,

sé mis respuestas,

que yo sólo sé que me despiertas

con la ilusión de verme sonreír

a pesar de las pesadas piedras

que llevo en mi corazón,

en mi maleta,

en el amargo querer compartir

todo aquello que me inquieta.

Sol de octubre que me entregas

esta finalidad, esta meta,

enciérrate en mí,

en mi alma resuelta

que juntos seremos la presencia

que encierra el otoño en la certeza

de su insaciable sed…

de belleza.

Estorba el enlace

Estorba el enlace provocado

entre la forma y el acto,

entre el infinito de una mirada

y unos labios al hablar.

La apariencia obedece al tacto,

las palabras resbalan perdiendo identidad.

El tiempo no engaña,

sólo alimenta la parodia

solapando los fantasmas antes de matar.

La madrugada se opone a la lógica.

Las leyes no se dictan,

se hacen sobre la marcha,

o se olvidan…

Que descansen en paz.

Prefiero sostenerme en medio de la anarquía

de unos brazos que apenas me conocen

y de unos pasos que no sé adónde van.

Creo en el delirio

de un sonido que se pierde a la deriva

como una escalera al cielo,

como un puente en el mar.

Pido hora para nacer subiendo,

pido hora para nacer de día.

Pido tierra, agua, viento y sal,

masticando la marea de la vida,

reanudando la carrera

antes de tensar el arco

y disparar.

Sobrevivirá la espuma,

no la roca,

y el final de la ligadura

vendrá mezclado

de salvaje ternura,

en el umbral de un sueño,

de piadoso fuego

y azar.

Y todo caerá alegre,

en silencio,

con la sonrisa de la muerte

del movimiento exhausto

que debe detenerse

delante del rey animal.

El muro

Quebrado el abanico de las posibilidades

no termino nunca de despojarme

de las palabras que me atan,

que en un continuo vaciarme

se pudren en mi alma.

Hice un muro alrededor

y no pensé en lo que dejaba fuera.

Me seducía la secreta razón

de una visión de lo imposible

que hizo su nido en mi corazón

cerrando la puerta a lo posible.

Y ahora camino entre dos mundos

sin perder de vista mis visiones,

poniendo en duda

mi criadero de cánones y fugas.

Y es que no se pueden sacar conclusiones

y aplicarlas a la conducta

como si la vida estuviera formada

por ecuaciones sin solución.

Ven

No puedo acallar la voz

de este instantáneo pájaro de fuego

que aparece en el cristal oscuro tan seductor

susurrando cien incendios con mis dedos,

                                                        ven.

Si en el espejo azul sediento

mi torpe piel de cordero se hace león,

garra cruel que inunde el cálido hueco forastero

te arrancará una sílaba a dentelladas del corazón,

                                                        ven.

Deja que me hunda en tu balcón,

que me exilie a diario entre tus besos

que rompa mis estrellas en pedazos de sol

que sea el color de tu sangre y de tus sueños,

                                                        ven, ven.

Tu vigilia será mi jaula ardiendo

tus gemidos espigas que caigan con mi hoz

cuando irrumpa con violencia en tus adentros

seré huérfano, seré padre, seré Dios,

                                                   ven, ven, ven.

Nudos desatados en el silencio,

moribundos entregados sin aliento y sin razón,

agua saciada de todo el tiempo herido, escurriendo,

que descanse al fin en un sueño reparador,

                                                        ven, ven.

Déjame que duerma en tu pecho,

que mis cenizas en este momento sean excepción,

que mis murmullos sean sólo gesto nocturno de viento

que contengan una sola palabra de amor,

                                                        ven.

Febrero

Febrero ya se desliza a manos llenas,
rompe a hielo el cielo de mis recelos,
y me condena a mirarte desde lejos,
sin poder tocarte, sin alcanzarte apenas.

Y tu palabra es el oscuro canto de sirena,
que me hechiza y me germina en deseos,
que se cuela en la sangre de mis anhelos,
que inunda lenta mis rincones y venas.

Serás la esfinge donde ardan mis desvelos,
acantilado de un mar adverso en la orilla,
donde rompan mis palabras como el fuego.
Lluvia, tormenta y trueno de donde vengo,
secreto milagro que se revela en consignas
donde unos labios mueran por mis versos.

Reivindico la locura

Reivindico la locura como el único camino

que ha de seguir la espuma del azar

en su afán de equilibrio,

desnudando el impulso,

desarmando el destino

que se interpone entre el fuego de tus ojos

y mi amarga sonrisa de amor fugitivo.

Reivindico la locura como el último sentido

que ni se atreven a sospechar tus labios,

que creen que todo es lo mismo,

la luz de la esperanza

o la sombra de los desconocido,

en un estúpido juego de torpes palabras

que nunca encuentran su sitio.

Reivindico la locura

y la locura soy yo mismo.

Hoy, 3 de Mayo, un loco se ha perdido

esperando el milagro furtivo

de verte resucitar a mi lado

de tu vida tan ajena.

Y no hay nada más lejano que la espera.

Universo

Un universo espera al acecho

latiendo a escondidas

por el aire que respiras

detrás de un velo de misterio,

disfrazando la impaciencia

con una sonrisa de más

y una palabra de menos,

susurrando fuego

cuando la luz se va

y la noche se hace secreto,

inundándonos en un reflejo

orgulloso y forastero,

hirviendo en la memoria

como un primer beso.

Y nada podrá detener el aguacero

que descansa en las hojas

escurriendo lágrimas

que se estrellan en el suelo.

Nadie podrá evitar el temporal

que se avecina por momentos,

desmantelando el infierno

como última voluntad,

arrojando al vacío negro

el muro de los lamentos

y todo vestigio de crueldad,

ennobleciéndose la cabeza

que alguna vez llegó a pensar

que quedará abolida la tristeza

el día que tú llegues a amar.

Sorprendo al pensamiento

en el pensamiento mismo de hablar

y expresando el sentimiento

que nunca pretendí abandonar

avalo la avalancha

de palabras sin final

que se alzan como el trueno

en una tormenta inmortal.

Y cada recuerdo se hace espeso

envenenando la libertad

que sólo quiso presenciar

la muerte del silencio.

Amanece,

está amaneciendo.

Y el tiempo nos devuelve la mirada

sabiendo que nunca volverá.