Límites

Si yo pudiera decir como vosotros

que dejo mis límites,

mi cuerpo diario, mis alas,

para ser agua bendita

que llueve sobre la cara,

raíz o semilla de viento,

pájaro de fuego: alma.

Si yo pudiera decirlo todo

sin que hicieran falta palabras,

dar lo que llevo dentro

hasta que no me quede nada,

ser estrella, ser silencio,

ser la luz de la mañana,

ser un cálido amigo

en esta hora saciada.

Si yo pudiera renacer

en esta manzana amarga,

en cada instante,

en cada llama,

en el corazón de quien me importa,

en el corazón de quien me ama.

Ay, si yo pudiera

si tan solo pudiera

dar mi vida entera a todos los que me aman.

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Cavernícola

No por el placer de tenerte

o de perderte,

por el precio de la prisa,

o de la ambición,

de desconocer que una caricia

hace más estragos

que una flecha al corazón.

Enigmática hembra,

fúgate conmigo a respirar café

en tragicómica apariencia,

que estoy anémico de tu cariño,

de tu resplandor subversivo,

con el que unges a quien se acerca

como adoradores al sol.

Y este indómito cavernícola,

que apenas puede soñar con tu voz,

se deshace en la concupiscencia,

en las sensuales muestras que dejas

como las migas abandonadas

en aquel cuento atroz

y de repente se despista

y no encuentra ni rastro de tu huella,

ni rastro conspirador

que me mantenga alerta

y devuelva un atisbo de esperanza

de esa caricia malsana

de un beso que lleve tu sabor.

Quédate conmigo un segundo,

por favor,

antes de que el mundo se marchite

y que yo mismo deje de ser yo.

Déjame desgarrarte el alma a besos,

enraizarme en las grietas y en las ramas

de tu árbol generoso de llamas cálidas

y déjame treparte alrededor,

de tus piernas desde abajo,

de tus muslos en flor,

y déjame devorarte entera

que seguiré subiendo por tus brazos

para llenarte la boca y la vida

de este invasor destinado

a incendiarte y liberar tu corazón.

̴ Sol de octubre ̴

Sol de octubre que aún calientas,

dame brío, dame fuerzas,

encárnate en mi piel,

sé mis respuestas,

que yo sólo sé que me despiertas

con la ilusión de verme sonreír

a pesar de las pesadas piedras

que llevo en mi corazón,

en mi maleta,

en el amargo querer compartir

todo aquello que me inquieta.

Sol de octubre que me entregas

esta finalidad, esta meta,

enciérrate en mí,

en mi alma resuelta

que juntos seremos la presencia

que encierra el otoño en la certeza

de su insaciable sed…

de belleza.

Estorba el enlace

Estorba el enlace provocado

entre la forma y el acto,

entre el infinito de una mirada

y unos labios al hablar.

La apariencia obedece al tacto,

las palabras resbalan perdiendo identidad.

El tiempo no engaña,

sólo alimenta la parodia

solapando los fantasmas antes de matar.

La madrugada se opone a la lógica.

Las leyes no se dictan,

se hacen sobre la marcha,

o se olvidan…

Que descansen en paz.

Prefiero sostenerme en medio de la anarquía

de unos brazos que apenas me conocen

y de unos pasos que no sé adónde van.

Creo en el delirio

de un sonido que se pierde a la deriva

como una escalera al cielo,

como un puente en el mar.

Pido hora para nacer subiendo,

pido hora para nacer de día.

Pido tierra, agua, viento y sal,

masticando la marea de la vida,

reanudando la carrera

antes de tensar el arco

y disparar.

Sobrevivirá la espuma,

no la roca,

y el final de la ligadura

vendrá mezclado

de salvaje ternura,

en el umbral de un sueño,

de piadoso fuego

y azar.

Y todo caerá alegre,

en silencio,

con la sonrisa de la muerte

del movimiento exhausto

que debe detenerse

delante del rey animal.

El muro

Quebrado el abanico de las posibilidades

no termino nunca de despojarme

de las palabras que me atan,

que en un continuo vaciarme

se pudren en mi alma.

Hice un muro alrededor

y no pensé en lo que dejaba fuera.

Me seducía la secreta razón

de una visión de lo imposible

que hizo su nido en mi corazón

cerrando la puerta a lo posible.

Y ahora camino entre dos mundos

sin perder de vista mis visiones,

poniendo en duda

mi criadero de cánones y fugas.

Y es que no se pueden sacar conclusiones

y aplicarlas a la conducta

como si la vida estuviera formada

por ecuaciones sin solución.

El lenguaje de tu cuerpo encendido

Como quien enciende un signo de interrogación,

te delineo con la mirada inquieta, atenta,

íntima de sonidos y puntos suspensivos,

creando un nuevo lenguaje que te reta,

que te hechiza y te aprieta a la ley de mi corazón.

Quieta,

mira lo que te hago con la ternura de mis manos,

con las yemas que te besan como letras,

esbozando sobre tu piel palabras de amor

que insinúan, que expresan una gesta,

o un gesto de ausencias y contenido dolor.

Quieta,

disfruta de este intervalo que aprieta el paso,

en el que un segundo es una vida concreta

que necesita expresarse, ser lengua y guión,

partitura, papel mojado, que se borra y se apresta

a ser de nuevo agarrado y hacerte temblar de amor.

Quieta,

gime en una sílaba infinita, sintagma quebrado,

mientras mi cuerpo se hace pájaro y se adentra

plena de poesía, de prosa y de canción,

en tu oscuro territorio de diptongos e hiatos,

donde yo acentúo tu carne con toda mi pasión.

Quieta,

sé mía, morfema que da sentido a mi lexema,

a esa parte de mí que crece en toda su extensión

y te abarca y te penetra en la sintaxis de tu alma inquieta,

para ser contigo sustantivo, verbo y núcleo que quema

tu boca concreta en esta ardiente oración.

Quieta,

enrédate, conjúgate en mis versos sin ninguna razón,

rompe mis esquemas, escribe con tus uñas y apuesta

todo tu cuerpo a ser adverbio, adjetivo o conjunción

que se encresta en los pronombres y manifiesta

hasta exclamar gritando una interjección.

Ven

No puedo acallar la voz

de este instantáneo pájaro de fuego

que aparece en el cristal oscuro tan seductor

susurrando cien incendios con mis dedos,

                                                        ven.

Si en el espejo azul sediento

mi torpe piel de cordero se hace león,

garra cruel que inunde el cálido hueco forastero

te arrancará una sílaba a dentelladas del corazón,

                                                        ven.

Deja que me hunda en tu balcón,

que me exilie a diario entre tus besos

que rompa mis estrellas en pedazos de sol

que sea el color de tu sangre y de tus sueños,

                                                        ven, ven.

Tu vigilia será mi jaula ardiendo

tus gemidos espigas que caigan con mi hoz

cuando irrumpa con violencia en tus adentros

seré huérfano, seré padre, seré Dios,

                                                   ven, ven, ven.

Nudos desatados en el silencio,

moribundos entregados sin aliento y sin razón,

agua saciada de todo el tiempo herido, escurriendo,

que descanse al fin en un sueño reparador,

                                                        ven, ven.

Déjame que duerma en tu pecho,

que mis cenizas en este momento sean excepción,

que mis murmullos sean sólo gesto nocturno de viento

que contengan una sola palabra de amor,

                                                        ven.

Febrero

Febrero ya se desliza a manos llenas,
rompe a hielo el cielo de mis recelos,
y me condena a mirarte desde lejos,
sin poder tocarte, sin alcanzarte apenas.

Y tu palabra es el oscuro canto de sirena,
que me hechiza y me germina en deseos,
que se cuela en la sangre de mis anhelos,
que inunda lenta mis rincones y venas.

Serás la esfinge donde ardan mis desvelos,
acantilado de un mar adverso en la orilla,
donde rompan mis palabras como el fuego.
Lluvia, tormenta y trueno de donde vengo,
secreto milagro que se revela en consignas
donde unos labios mueran por mis versos.

Nocturna

Tu mirada ardiente, tu andar felino,
tus manos como rosas calientes,
tu corazón de noche y estío,
emergen de su retiro,
fuente de insomnios sombríos,
ilusión, delirio de alas inconsciente,
para ser tierra fértil en primavera y destino
de mis barcos sin nombre, veleros turbios
que ascienden suave y lentamente
por la llaga eterna de tu abismo.
Y me visto de tormentas,
embriagado de sueños peregrinos
para conquistar tus arrogantes almenas
con mis garras envueltas en suaves racimos
para abordar y hacer mía tu tronera
para ser uña y carne contigo
en esta noche perfecta,
en este embrujado espejismo,
de aspavientos y húmedas entregas,
de dulces brazos y abrazos en precipicio,
que con pasión se hunden y entierran
raíz en pliegue que llene el vacío
de tus ausencias muertas,
de tu lecho que ya es mío.

Si tu piel besa mi boca

Si tu piel besa mi boca y danza
al compás de mi destreza,
y abandonas todas tus corazas,
y me abrazas sin delicadeza,
dejándote llevar, lenta, presa,
de mi sangre, de mi aliento, de mi raza,
no temas, descansa durante un segundo,
en mi mundo que te hace entrega
de un mensaje sin rumbo y sin traza,
de estas manos que trenzan el futuro
alrededor de tu belleza,
de mi firmeza por darte caza,
de mi nobleza que teje quimeras,
anhelos que reemplazan tristezas,
para que tus ojos ya no lloren cielos,
que tu cuerpo sea mi templo de certeza
donde mis besos ya no aplazan
el quiebro,
que se reinventan para ser piezas
elementales en este juego,
en esta plaza tejida a fuego,
en la sutileza de mi verdad que acierta
en tu centro, y avanza,
y ya no espera,
porque es el momento,
nuestro momento de grandeza,
de perfecta sincronía que incendia,
y prende con crudeza y despedaza
y arranca de tu carne sin lindezas
lo que tú esperas y yo sueño.