Nocturna

Tu mirada ardiente, tu andar felino,
tus manos como rosas calientes,
tu corazón de noche y estío,
emergen de su retiro,
fuente de insomnios sombríos,
ilusión, delirio de alas inconsciente,
para ser tierra fértil en primavera y destino
de mis barcos sin nombre, veleros turbios
que ascienden suave y lentamente
por la llaga eterna de tu abismo.
Y me visto de tormentas,
embriagado de sueños peregrinos
para conquistar tus arrogantes almenas
con mis garras envueltas en suaves racimos
para abordar y hacer mía tu tronera
para ser uña y carne contigo
en esta noche perfecta,
en este embrujado espejismo,
de aspavientos y húmedas entregas,
de dulces brazos y abrazos en precipicio,
que con pasión se hunden y entierran
raíz en pliegue que llene el vacío
de tus ausencias muertas,
de tu lecho que ya es mío.

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Si tu piel besa mi boca

Si tu piel besa mi boca y danza
al compás de mi destreza,
y abandonas todas tus corazas,
y me abrazas sin delicadeza,
dejándote llevar, lenta, presa,
de mi sangre, de mi aliento, de mi raza,
no temas, descansa durante un segundo,
en mi mundo que te hace entrega
de un mensaje sin rumbo y sin traza,
de estas manos que trenzan el futuro
alrededor de tu belleza,
de mi firmeza por darte caza,
de mi nobleza que teje quimeras,
anhelos que reemplazan tristezas,
para que tus ojos ya no lloren cielos,
que tu cuerpo sea mi templo de certeza
donde mis besos ya no aplazan
el quiebro,
que se reinventan para ser piezas
elementales en este juego,
en esta plaza tejida a fuego,
en la sutileza de mi verdad que acierta
en tu centro, y avanza,
y ya no espera,
porque es el momento,
nuestro momento de grandeza,
de perfecta sincronía que incendia,
y prende con crudeza y despedaza
y arranca de tu carne sin lindezas
lo que tú esperas y yo sueño.

 

Ladrón de delirios

Me lanzas tus palabras con gesto seductor,

yo recojo el guante y te persigo, no transijo,

como si mi destino fuera hacer de tu piel

mi acertijo, la letra de mi canción.

Y vuelo detrás de ti como si fuera dragón,

ladrón de delirios en fuga, te busco, te enfilo,

y tú me lanzas un guiño como una red,

estilo y una insinuante proposición.

Tu movimiento de caderas es provocación,

lo cual me quita el sentido, te busco y sigo,

como un blanco designio que guardaré

mientras viva en mi oscuro corazón.

Busco asilo en el vientre de mi sinrazón,

quiero que muerdas el polvo que elijo,

quiero ser tu tirano, tu camino, tu sed,

quiero ser fijo de tu piel un dictador.

Y por fin te rindes a este satírico bribón,

te entregas para hacer de ti mi cobijo,

para morir en mis garras de placer,

para ser delirio de grandeza y blasón.

Sacarás de mí sin duda mi mejor versión

para llenar tu clímax de un intenso alijo

que estalle con inmensa furia para satisfacer

lo que yo elijo en este instante: a ti, mi amor.

El abrazo del oso

Lejos de saciar mis ansias

en locura me enajenas,

es tortura que me asombra

es el hambre que me devora,

celda donde hallo tu sonrisa,

nostálgica cazadora de sombras,

huyes cuando te aproximas,

te acercas cuando estás rabiosa,

y en mis fantasmales besos de rosa

te cobijas, te enciendes sola,

y le robas a mis huesos

de viejo oso en celo

un abrazo y una derrota,

limosna de besos huecos,

latidos que se desbocan,

sueño del sueño que deprisa

llega y me implora

que me derrita en tu boca traviesa,

que te atraviese en esta hora

en la que tú eres mi presa

y yo tu carnívora presencia,

tu voraz depredador de diosa.