Amanecer

Sobre esa madrugada de sombras

rompen los astros,

vienen a morir sin tregua

en los brazos de la aurora,

que sangra en luz ascendente

pidiendo audiencia.

¡Esa boca que sube!

¡Ese destello valiente!

Cincel de brillo ciego,

horizonte de rayos, veleros

ya colmados de noche

piden hacerse cuerpo,

piden ser verdad.

¡Hijos de la tierra y el cielo!

¡Venid! ¡Tocadme!

Echadme vuestro cálido aliento,

vuestra alegría invasora,

vuestro intangible fuego.