Calvario

Enero es un frío, áspero sudario

que envuelve e inquieta mi alma,

mis exhumados recuerdos, mi rabia,

porque tu silencio es mi calvario,

mi sed de ti, mi mortaja.

Mi destino será mi Gólgota diario,

pues no hay castigo que valga,

el dolor que tanto me desgarra

de romperme en mil pedazos

cada vez que te miro a la cara.

Y yo mismo soy mi adversario,

mi propio verdugo, mi cizalla,

que quiere tu fusta, tu vara,

para sufrirte tan callando,

para vivirte tan canalla.

Todos los días miro mi cadalso,

mi patíbulo, mi tormento, mi daga,

para sentirte más mía, cercana,

por un momento serás mi sagrario,

en el que se inclinen mis palabras,

por un instante seré mercenario

que viva y muera por tus cábalas,

que vigile las blancas murallas,

de mi propio sepulcro legendario,

del que pueda resucitar mañana.

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4 comentarios sobre “Calvario

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