El cuervo sin ojos

Revélame los secretos de tus pájaros muertos,

de los miedos que no tienen nombre,

de tu latente piedra que despliega susurros,

de tus plumas rotas en pleno vuelo.

Sé que soñaste penumbras de ríos rojos,

de realidades ardiendo, oscuras,

que convirtieron el otoño en infierno

que enterraron tus huesos en sombras.

Desvélame con una canción de cuna,

de esas que tus cuervos lloran

en noches sin luna y sin anhelos

estrellándose en tus raíces ansiosas.

Rómpete en aire,

rómpete el cuello,

que escucharé tus huesos al quebrarse,

que  sorberé el tuétano de tus huesos.

Comeré tu carne,

beberé tus versos,

tu mohosa carne y tu doloroso esqueleto,

coagulada sangre,

abismos de tu alma que despellejo,

tus amores muertos,

tus cenizas,

tus sueños.

Regurgitaré las sombras de marchitas flores,

cristales de tu putrefacto cuerpo,

para clavar de nuevo mis uñas,

para sorber de nuevo tus sesos y tu nombre.

Resucitaré para ti mis más oscuros temores

para verte danzar con ojos ciegos,

bajo una lluvia de ausencias turbia

que se clavarán como negras traiciones.

Soñaré con ser cuervo sin ojos, arconte,

seré su amante, su fiel compañero,

para degustar tus entrañas, tus ataduras,

el alma negra que tan dentro escondes.

Anuncios

3 comentarios sobre “El cuervo sin ojos

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s