La noche eligió el suicidio

La noche eligió el suicidio,
el lenguaje impreciso y el designio mortal
de cristal ardiente, de sueño huido,
de artificio y fuego real,
tatuaje en dos palabras dividido:
nunca jamás.
Y la almohada se tiñe de rojo,
almenara ceñida a tus ojos de metal,
donde veo ardiendo la mirada helada,
el ruido como profecía letal,
de un cuándo y un cómo,
un pudo ser y un nunca será.
Quizás los cuervos vengan a comer
mis despojos, a beber del mar
de mis gestos mis restos,
de mis lágrimas la sal,
para escupirme luego a la cara
los anhelos que nunca tuvieron aval.
Mis cicatrices ya no tendrán rostro,
tejerán telarañas en la noche circular,
en el tiempo después del tiempo,
en el desamor después de amar,
en mis entrañas y en mis huesos,
en mi reinado que fue irreal.
Mis huellas se convertirán en camino,
para todo aquel que venga detrás,
y despojado de todo vestigio,
mis derrotas ya no tendrán rival,
que mi memoria será prodigio,
que mis olvidos serán vanidad.
Prestaré a quienquiera mis oídos,
a todo aquel que quiera escuchar,
que se puede arrancar un principio,
en un ataque de realidad,
que ni es igual ni es lo mismo,
que un delirio de libertad.

Anuncios

4 comentarios sobre “La noche eligió el suicidio

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s